sábado, 23 de marzo de 2013

Sofía que sueña


Subía las escaleras con un vestido muy hermoso.
Entre la gente, era única, niña que es y punto. Y la gente, el resto, lo admitía sin preámbulos.
Feliz. Desquiciada. Ebria. Bella. Auténtica. Más bella todavía. Mujer niña. Deseada por completo.
Entonces quien aparecía lentamente entre los escalones eras vos, soberbio y poderoso y admitías como el resto a Sofía entre los restos de eso que no importa porque no es, es decir: la excepción.
Y te ponías celoso, cruel, violento, animal, fuerte, grande y me tomabas del brazo y me llevabas a la rastra hasta abajo de las escaleras.
Entonces por un momento intentaba alejarte de mí y te insultaba de forma indecorosa.
Vos me zamarreabas y te enojabas más todavía hasta que mi inconsciente.
Aparecían de todos lados hombres vestidos como de guerra, completamente armados, con revólveres y armas extraordinarias y protegidos por chalecos antibalas y cascos.
Estos guerreros impiadosos te apuntaban sin trastabillar y vos soberbio y pelotudo y chiquito. Ellos te obligaban a soltarme, a poner las manos arriba, a dejarte solo y ultimaban:
-Tenés sólo un mes para reponerte y decir la verdad. De lo contrario, te asesinaremos.







Exactamente ésas fueron las palabras de mi inconsciente.



viernes, 8 de marzo de 2013

Cuando yo era Martirio




Anoche nos volví a llorar y me odié un poco más por eso.




Dejamos de ser Sofía para ser Martirio.
De ser pasión para ser encrucijada. 
De ser niña para ser mancha.




No nos podemos obligar a dormir, ni a escribir ni a hacer el amor. No se puede obligar al placer.
Ahora conmigo está Martirio, justo debajo del lunar del dedo meñique derecho que tanto admira Sofía o en el centro del nódulo que nos dijo esa que es bueno.
Que si duele es bueno.
Fijate vos como hasta el cuerpo se pone a favor tuyo, unen fuerzas en mi contra.
Martirio con su voz de fondo que alcanza mi irresponsabilidad y hechiza mi cabeza hasta lo más espeluznante del jardín de los terribles.
Martirio cruel.
Martirio que sufre porque es tan boluda.
Martirio que apareció el día en que Sofía se cansó, porque una vez Sofía se cansó de ese amor sin amor que la dejó vacía, Sofía sangrante y sola y desencantada de él y por lo tanto de todo lo demás. Sofía entonces sin Sofía.
Y ahora lo que nos hicieron se lo hacemos a él, cadena de favores. Y por eso Martirio.



El cuerpo lleno de ternuras malignas, 
de sombras mortales,
 de incertidumbres esotéricas, 
de rituales destructivos, 
de putas muertas y verdes,
de vacíos enfermos. 

El cuerpo lleno de Martirio.



martes, 26 de febrero de 2013

Asesíname

Tómame de los hombros fuertemente y amarrame a tus piernas.
Oblígame a abandonarme en medio de tu respiración y mis pelos caóticos.
Ahógame en tus sábanas como si fuera la puta de vestido verde, quemame los ojos y aplastame en un abrazo violento.
Muérdeme con tu clásico aliento de mañana a solas y sin dormir.
Desnúdame desde la lengua hasta los pies pero no me toques los pies, desnúdame de cerca, desnúdame de un sorbo, desnúdame absurda, desnúdame como si fuera Hélène,









 desnúdame en madrugada, asesíname en madrugada.






Háblame en la oscuridad,  entierra tu palabra entre mis piernas, háblame en la oscuridad.

domingo, 17 de febrero de 2013

Después de la Explosión.



Estamos heridos. La explosión nos incendió la cabeza y la piel se puso a la defensiva. Nos lastimamos y nos quisimos al mismo tiempo, nos abrazamos y nos escupimos por esa clásica inercia que se esparce por el aire después de cualquier accidente, nada más parecido al humano. Jugamos a ser dios, es decir, a ser otros. Pero volvimos, en medio de esa muerte sonámbula caminamos a ciegas hasta que nuestras voces se rozaron y las lenguas se reconocieron y reconocieron por tanto, todo lo demás.
-¿Qué haremos ahora? ¿Cómo caemos y cómo nos volvemos a levantar?
-Qué importa.-dijo Sofía entre tanto humo y vodka.-Ya somos fuegos y tuercas.


Cosas que pueden ser escuchadas un viernes #3



Humanimales






-El ser humano nació para ser en sociedad y todos estamos de acuerdo con ello. Ahora, el artista es ese ser que es en la esquinita más recóndita y solitaria de la palabra sociedad, su soledad por suerte es inevitable. Entonces, la pregunta es: ¿Cómo hace el humanoartista 
para escribir con las mismas manos, 
mirar con los mismos ojos, 
 o sentir con la misma boca?
-Y quizás de ahí derive el proverbio "A todo verdadero artista le chifla un poco el moño".

martes, 1 de enero de 2013

Sofía que sueña





Quizás debería comenzar a escribir el libro de mis sueños/pesadillas.
Es decir, la única realidad y sus infinitas metáforas para saber que bueno, que estamos vivos y la experiencia del caos por suerte, de vez en cuando nos pega esos sacudones que tanto necesitamos.
Qué bueno.

Si tan solo.
                                        Pero no.


Todo iba ocurriendo en un escenario infantil, tan típico en la cabeza de Sofía. Se sentía ese bienestar de niños que se arriesgan a jugar juegos que no pueden jugar porque saben perfectamente qué ocurrirá al final.
Estaban parados en ronda, figura repetitiva en cuestiones de rituales particulares.
Pero Sofía tenía una sombra y eso le daba un status completamente responsable y por eso peligroso.
Y Sofía conocía perfectamente a su sombra. Era algo así como el dolor. La sombra se burlaba de cada ser humano que se encontraba en esa ronda. Se les acercaba y tomaba la forma de los miedos más recónditos o de las miserias más perversas de los que estaban allí. Entonces sólo Sofía podía ahuyentarlos momentáneamente, rescatarlos (por decirlo de alguna manera) de ellos mismos. Es decir, tranquilizarlos y demostrarles (totalmente insegura, claro, porque ella también es humana y sobre todo niña y estaba en una ronda como el resto) de que aquéllo era una sombra, su sombra más precisamente y que el resto era el resto, es decir, había un resto que sólo por existir le quitaba el poder a esa sombra.
Hasta que la sombra se metió con Sofía.

Y Sofía se dejó seducir hasta convertirse en una Martirio.





Mientras tanto, del otro lado (porque siempre existe un mientras tanto, del otro lado) él la admira mover su pie derecho, señal de que está inmiscuída  casi por completo en algún mundo increíble (propiedad de sus inconsciencias), probablemente dormida, desvergonzadamente desparramada en la cama, abrazada a su almohada como si fuese lo único que necesitase, con los párpados totalmente rendidos y entonces aún admirando, él no puede evitar preguntarse dónde estará Sofía en ese momento.






jueves, 13 de diciembre de 2012