miércoles, 16 de noviembre de 2016
Invocación
La ausencia de los jazmines
y un olor a cigarrillos que pide eternidad.
Calla el mar, oscuro.
Y los encendedores se pierden como nosotras.
-La luna está toreando.-Dice Louis, por segunda vez.
Tiene razón.
Aún no aprendimos a creer
que somos
las que beben
las aguas a la hora de la siesta
y cuando la tormenta nos olvida.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Quiero
decirte que soy un mar que quiere
llenarte la boca de sal y de viento
arremeter contra tu cuerpo que no sabe escuchar otros cuerpos que no saben
nada más y nada menos
que mojarse los pies
en mí.
lunes, 15 de agosto de 2016
No se va a llamar mi amor
Quiero que mojes tu luz
en mi cuerpo incompleto,
pero con lunares.
Pienso lamer tu luna
hasta que se apague.
-Ya no eres.-Me dirás- Ahora hablas de la luna como hablan los poetas.
martes, 14 de junio de 2016
Tú te has vuelto un yo.
Te has ido
No sé bien con quién ni cómo
Y no me importa porque sigo
Borracha
Sin nadie a mi alredededor
Vomitando flores de vainillas
Y sabiendo
Que no podés
Tristemente no podés
Ser mi vómito de vainilla de un miércoles por la madrugada.
De espiojane intrínseco entre la estufa
Que está seguramente en piloto
Y vos
Y vos
Alguien me dice: sos especial.
Y vos
Tristemente no podés.
El último poema
Me hubiese gustado despertarme con un poema tuyo que diga
La verdad es que estás re buena (o algo así, como vos quieras)
Y Cuando nos miramos
Y Los pasillos oscuros y a media penumbra son tan lindos con
vos
Vos sos tan pasillo, tan tasita de té o vino derramado en el
colchón
Y nada más
O quizás, también
Que el poema diga
Volvernos a mirar
O
Que diga solamente una palabra
Como epidérmico o fantasmagórica
Me resulta tan difícil escribir este poema.
Ahora me doy cuenta.
Quizás no sé bien qué quiero que diga el poema.
Lo que importa es que quiero poema
Lo quiero tuyo
Quizás como si no nos hubiésemos conocido,
Como si todavía yo siguiera estando más en el pasillo que en
tu cama.
lunes, 22 de febrero de 2016
Mirándonos
Me gusta cuando
hablás de los ojos.
Me gusta fantasearte
en los balcones.
Me gusta cuando me
sacás del aburrimiento cotidiano de saber lo que una es entre tanto miedo y
tanta sed.
Me gustaría escribir
que me gusta mirarte cuando hablás de mirarse.
Me gusta que no sepas
que sos el argumento de este relato postergable
y de mis viejos
deseos que maquinan desde el vello de mi entrepierna
hasta las moscas en
mi oídos.
Me gusta que seas eso
que está en las esquinas
y que define el
tiempo y el espacio
de eso que a veces yo llamo la
excepción.
sábado, 6 de febrero de 2016
Y si...?
Casi al pasar me dejo caer en esa silueta fantasmal y su transgresora vibración que ensordece completamente los poros de mi piel. Mis ojos se entornan, nocturnos, totalmente seducidos por ese enigma que enmudece tus labios y enloquece mis lunares hasta perderme en lo lejano de esta absurdidad.
Nos ahogamos en los abismos pretenciosos de esta duda y sus misterios, que no es más que una palabra tan oscura como la noche, tan deliciosa como el vino, tan sensación como palabra.
Y si nos dejáramos transgredir por esa sensación? Y si decidiéramos estrellarnos en ese abismo indeciblemente cruel y hermoso hasta el límite felino del deseo? Y si te invitara a quedarnos en esas profundidades? Y si jugáramos a deslizarnos desinteresadamente por su palidez? Y si de pronto morimos salvajemente en la caricia prófuga de esta sensación y sus caprichos?
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