miércoles, 4 de febrero de 2015

Ando





Me han llevado todo, desde los rulos, desde mi nombre insignificante hasta el lunar del labio,

He quedado vacía o llena de gerundios y de palabras estúpidas.

Ya sabiéndome desmembrada, desmemoriada, desnuda,



ya ni las comas me convencen.

No sé ni qué decir.
Estamos luchando con Martirio, como siempre.
Pero ahora también con Sofía
y con una tristeza que me atraviesa como si fuera viento.


Espero que no vengas






¿Qué te pensás? ¿Qué? ¿Que sos el único que da todo por perdido? ¿El único que se da cuenta que todo está bastante podrido como para lograr lo que uno quiere?
Pelotudo.
La diferencia entre vos y yo es que aún sabiendo que todo está perdio, aún sabiendo que absolutamente nada vale la pena, que nada puede contra el vacío insistente que metamorfosea cual deseo efímero, aún sabiendo


seguimos.

Por otros caminos
tomando otras formas
diciendo otras palabras
sabiéndonos piel muerta o ingenuidad
seguimos aún sabiendo.





Y no sé por qué esto me hace sentir más afortunada.






miércoles, 1 de octubre de 2014

Cuando yo era Martirio



Bebes como una gato sediendo, Sofía
y fumas como dicen que fuman los murciélagos que se supone es de una manera compulsiva y desagradable,
y te abres de piernas
y gimes
y te acuestas con aquél
porque simplemente te has levantado con la sensación de que mañana morirás.
¡Pero qué argumento tan estúpido! ¡Qué motivo tan falso para mirar a los ojos y decir
te amo!
Entonces te emborrachas
entonces te llenas los pulmones de muerte y los sesos también
entonces vomítas porque va a ser la última vez
te tirás al piso
llorás
te reís
volvés a llorar
te besás los lunares
te tiñes el pelo de otro color
te tatúas los pies
mirás al río
porque mañana es el día
y la vida es una sola.
Decís te amo y no dicen nada porque no saben que mañana es el día.
Y entonces te abrís de piernas
transpirás
suspirás
gritás
te dormís.
Y ya es mañana a las ocho y media.
Y hay que levantarse para trabajar y vender pinturas de uñas o perfumes caros.
Y seguís viva sin morir,
sabiendo que dijiste lo que no tenías que decir
porque son las ocho y media
y estás igual de viva que ayer,
exactamente igual
y eso te entristece
y ya entró un cliente y estás segura solamente
de que no estás muriendo en algún accidente de tránsito
o en la cama del hospital que dijiste que jamás pisarías.



martes, 15 de julio de 2014

15/07/2014





Cada día me siento más muerta.
Se me pudre el sueño, se me deshojan los ojos, se me pierden las lenguas, se me enferma la memoria.
Cada día me siento más muerta.
Se me van de putas las esperanzas, se me desarman los discursos, se me enceguecen las inconsciencias.
Cada día me siento más muerta.
Se me desangran los deseos, se me olvidan tus nombres, se me atontan las cicatrices.
Cada día me siento más muerta.
Se me martirizan los aciertos, se me desapropian los rituales, se me ríen las palabras.




Cada día me siento más muerta, felicitaciones caro mío.
 Buen trabajo.




domingo, 13 de abril de 2014

viernes, 28 de febrero de 2014

06:30 am


Qué gran mentira es la hora,
qué gran mentira es una aguja marcando el seis
la otra marcando el seis
la otra todas las demás.
Qué gran mentira es ese coincidir de las agujas
en el tiempo que es destiempo
en un tiempo que es desnudo
en un tiempo que es desvestir
en un tiempo que es desvelar
en un tiempo que es desmentirse sabiéndose aguja lenta de una mentira

         de un esperar
                 que es desesperar.