lunes, 20 de junio de 2011

Gracias.

Y ya es de día. Y ya no recuerdo bien a qué palabras sabía nuestra noche. Pero no puedo borrar de mi mente tu expresión, cantando: Sube al taxi nena, los hombres te miran, te quieren tomar. 


Y te adoro cuando te creo, cuando creo en esta verdad a medias de té para tres.




Y ya es mañana.

viernes, 17 de junio de 2011

Cuando Yo era Sofía

Sofía levantándose de la cama .


Desconocido. Es inútil tratar de ser la excepción, es una estupidez pensarlo, creerlo. ¿Puedes creerlo? Claro que no puedes, pero yo...
Qué bellos son estos ojos hinchados de noche con lágrimas, de sacarse el alma por una manga empapándose las mejillas. Qué bellos y tristes son los ojos de los ciegos voluntarios, como los de la otra. ¿Qué siento? Que no hay lagartija posible que me saque tanta cabeza. Pero claro que no me entendés cuando la otra y Sofía dicen al mismo tiempo lo que no hay que sentir pero que se siente. Se siente, al mismo tiempo. Porque había que decir, y tantas cosas. Pasó que olvidé que Jude y Sofía eran meros personajes. Simplemente, fue lo que pasó. Meros personajes. Pero tan reales. Y ahora no puedo recordar lo contrario. ¿Lo ves? Yo lo veo. ¿Puedes creerlo? Y lo creo. Ahora y ayer, allá donde se aprende a reír o acá ya sin ganas de llorar, yo les creo. Y vos lo sabés, porque lo único que sabés es lo que me decías cuando decías entre idiotez y vanidad que todo lo que tocás: rompés, y acá estoy juntando los pedazos que voy encontrando en los rincones de la cama mientras me resuena tu risa cuando decías que todo es cuestión de creer. Es decir, de no creer. Porque claro, la única verdad es la verdad.

jueves, 2 de junio de 2011

Calambres en el alma .

Sos el peligro en cualquier lugar, el humo de cualquier cigarrillo, cualquier miedo que nos desdibuja. Pero somos humanos, desgraciadamente humanos, felizmente humanos. 




Y vemos los cuerpos blancos retorcidos, hundiéndose en las cenizas de sus cabezas, posados en el centro del plato. Uno de ellos encendido, soberbio suelta su silenciosa palabra. Palabra que se eleva en línea irregular que se va estirando, se va desgarrando. Palabra que se va desvaneciendo en un tiempo impensado, en la introducción del mientras tanto de una noche para palabra que se pierde, se desmiga, se deshilacha, víctima de una gravedad diferente (probablemente literaria) perseguida por estos ojos que son inevitablemente los de la noche, palabra que ha sido corrompida por este suave y cúbico aire de solitarios que no se dejan solos, hasta desaparecer. Casi exactamente como Jude y Sofía, en los viejos buenos tiempos sin tiempo.



domingo, 29 de mayo de 2011

Cadáver Exquisito .

Cuántos secretos que se van deshilachando sin importancia. Y sin importancia.


Esto de vivir de esperanzas ciegas es una cagada. 








Y sí. Tenés razón si pensás que nunca lo intenté de verdad. 

















miércoles, 25 de mayo de 2011

Oh. Esta no es Sofía. No, no.


..A veces me pregunto por qué me dan ganas de escribir o de fumar  o de apretarunaalmohadafuertecontraelestómago cuando estoy mal. Pero La Pregunta es la insolencia más hermosa y me pregunto entonces si realmente estoy capacitada como para sentirme tan viva hasta el punto de que el maldito ego sangre por un maldito ego sin sangre. Y claro, entonces me prendo otro cigarro y escribo que a veces me pregunto por qué..


de sar ma y san gra la ne ce si dad de que al guie nes pre gun ten 






-Ne ne^.
-Hey. ¿Qué hacés?
-¿Ahora? Fui a buscar una almohada porque estuve llorando más de dos horas como si me hubiesen arrancado la piel (arrancado la piel, sí, qué ironía, nuevamente) hasta que me ahogué con los mocos y tuve náuseas y (perdón por la asquerosidad del hecho, es que es verdad y los que aún, aunque casi sin quererlo porque duele porque duele, somos inocentes y casi que ni mentimos, excepto cuando decimos que no cuando queremos decir que sí o cuando negamos lo que vemos porque nos guste la calma de los cobardes caracoles chiquitos que son como favores que se piden a personas como JulianaSopa y que dejan baba, ah sí, también se me caía la baba cuando lloraba, sísí, qué asco y qué fea debe haber sido mi cara) entonces me fumé un cigarrillo tranquila con unos mates ajenos lo cual empeoró todo porque ya había estado tomando mates y tomar muchos mates me da ganas de vomitar o me pone débil como un trapo (como cuando Jude me ignora o en realidad no pero la que no es Sofía tiene cabeza y se la hace) entonces miré una película con un cuerpecito todo debilucho, de esas películas y esos cuerpecitos que son patéticos y que te hacen llorar más y entonces cuando terminó fui a buscar la almohada y me dieron ganas de hablar con vos (mientras escucho Nada Es Para Siempre De Fabiana Cantilo y Creo que del perro de Daniela Herrero, sí, ya sé, patético, patético otra vez y un poco másy de pedirte un abrazo . Hug Please, ¿no?


































































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Ojalá se pueda elegir llorar o no. Y ojalá esa conversación hubiese sido real. 

lunes, 9 de mayo de 2011

Cuando Yo era Sofía

Última del bello abril, primera del des - mayo.


La subjetividad hasta en el inodoro, yéndose con la cerveza y unos trocitos de pollo de hacía un par de horas. ¿Qué pasó? ¿Dónde fui que caí?
-Prendé la luz.
Yo también estoy en el inodoro. Encontré un par de risas con marlboro y un cuarto de noche. Está fría y desnuda, pero volvió a escribir con sus uñas rojas. No, no está muerta. 
-Hey, devolveme mi lugar.
Es tan insoportable no saber, son tan insoportables las explicaciones. 
Ahora estoy en la cocina, probablemente cortando la lechuga y un par de tomates rojos. Alguien allá que se ríe. No, felizmente no es Jude. No, tristemente es alguien allá. Casi como el de recién pero en realidad no: Los otros (tampoco míos). Pero al menos tienen la cortesía de parecerse, de estar del otro lado, de ser los otros. Hoy: los fantasmas flotadores. ¿Del otro lado de qué? Línea  entre pasado y el presente, entre las formas y la sustancia, entre lo verdadero y lo falso, entre los otros y Jude.
Contradicciones entre los dedos largos y el meñique chiquito.
-Dijiste yo no me río pero me río.
Incoherencia taciturna de los espejos al revés, de las memorias desmemoriadas que esconden recelosas lo más preciado como una ensalada junto con lo más vulgar como los semáforos.
-La vida, ché.
Los ecos - sistemas retumbando en esta cabeza sistematizada que quiere decir no, costumbres argentinas de decir no, cabeza boluda que sueña de vez en cuando, mezcla el vinagre y las lenguas, revuelve la ensalada y los abrazos del por favor con escaleras. A veces también duerme, sobretodo duerme.
-Tengo frío.
Los ojos de videotape y la boca recortada en pedacitos. Silencios de canciones que no se cantan y que se caen de las manos: vacío dudoso.
Las incertidumbres que no aseguran, los pedidos que no se piden. Es mejor cagarse de risa ¿Eh?
Claro, el eterno mientras tanto que duda de.
-Queseyó.



domingo, 1 de mayo de 2011

Cuando Yo era Sofía



Sofía explicando lo de la otra. 


Lo de la otra. Lo de la otra. De la otra. De esta y la otra y ella y todos y nadie y las cuestiones de la propiedad, tener o no. ¿Tener o no?


Sabía qué era, pero que no me interesaba en lo más mínimo, como si lo tuviera guardado en el fondo del bolso y de pronto, buscando OTRA COSA, encuentro esto.
¿Y ahora?
Explicación que no concuerda con la otra, con Sofía. Porque Sofía es eso que esta cabeza no sabe.
"Allí donde no pienso, soy" :Sofía, claro.-