jueves, 28 de julio de 2011

Límites.

El límite extremo que separa a los extremistas limitados.

Extremistas limitados.

Y ante los extremos, ante el límite: sólo quedan palabras vacías, es decir, débiles. La realidad las supera, las acribilla y hasta podría decirse que las humilla. Nadie quiere expresarse en el límite. 

Siempre, siempre hay palabras como el silencio que se necesitan, palabras ruido que no se escuchan pero que se hacen notar para saber que sí: que se siente demasiado y que en los extremos, hasta las palabras caen.  










Pero. (sí, siempre un pero como condimento atípico de Sofía) esto que es respirar sigue y no se sabe muy bien cómo, está lleno de sentido, es decir: de palabras. 

jueves, 21 de julio de 2011

Temerosa. Arbol.

Éxtasis de lo impensado.


Yo tengo las palabras que me querés decir, el miedo de que algún día olvides echar a los fantasmas de la habitación, el poder de hacer perdurar todo aquello que puedes darme como una lengua, lunas a medias, un poco de piel, algún que otro lunar perdido, varias palabras de esas que no tienen moño ni maquillaje, música como para dos. Pero quedate así, así. Acá me das risa, siempre risa, sobretodo risa, risa para extrañar.

jueves, 14 de julio de 2011

Como para no caer del pasamanos.

¿Si confío en vos? Es raro pero lo intento y a veces creo que de verdad confío. -De verdad- (jajaj qué ironía).


No me pidas que no me ría, forma parte de la mentira.

Yo creo. Y con eso basta, decís vos, Rodolfo. Y te creo si lo decís así, mientras te tomás un café, tranquilo y seguro y silbando un tango oxidado cuando Jude te busca desesperado en la radio para escucharte creer, para poder creer, para poder. Desesperado. 

-No lo vas a encontrar.-es inevitable soltarle alguna frase soberbia que mate cualquier intento de sueño compartido.

A estas alturas del abismo, es triste ser realista. Muy triste.
Da pena seguir dudando cuando ya caí. Y nos reímos tanto, tanto.

Jude, Jude. Perdoname por eso. Vos seguí así que vas bien, confundime con gritos y patadas, atrapame, cantame, cantame Yo creo. 

Y con eso basta.

lunes, 20 de junio de 2011

Gracias.

Y ya es de día. Y ya no recuerdo bien a qué palabras sabía nuestra noche. Pero no puedo borrar de mi mente tu expresión, cantando: Sube al taxi nena, los hombres te miran, te quieren tomar. 


Y te adoro cuando te creo, cuando creo en esta verdad a medias de té para tres.




Y ya es mañana.

viernes, 17 de junio de 2011

Cuando Yo era Sofía

Sofía levantándose de la cama .


Desconocido. Es inútil tratar de ser la excepción, es una estupidez pensarlo, creerlo. ¿Puedes creerlo? Claro que no puedes, pero yo...
Qué bellos son estos ojos hinchados de noche con lágrimas, de sacarse el alma por una manga empapándose las mejillas. Qué bellos y tristes son los ojos de los ciegos voluntarios, como los de la otra. ¿Qué siento? Que no hay lagartija posible que me saque tanta cabeza. Pero claro que no me entendés cuando la otra y Sofía dicen al mismo tiempo lo que no hay que sentir pero que se siente. Se siente, al mismo tiempo. Porque había que decir, y tantas cosas. Pasó que olvidé que Jude y Sofía eran meros personajes. Simplemente, fue lo que pasó. Meros personajes. Pero tan reales. Y ahora no puedo recordar lo contrario. ¿Lo ves? Yo lo veo. ¿Puedes creerlo? Y lo creo. Ahora y ayer, allá donde se aprende a reír o acá ya sin ganas de llorar, yo les creo. Y vos lo sabés, porque lo único que sabés es lo que me decías cuando decías entre idiotez y vanidad que todo lo que tocás: rompés, y acá estoy juntando los pedazos que voy encontrando en los rincones de la cama mientras me resuena tu risa cuando decías que todo es cuestión de creer. Es decir, de no creer. Porque claro, la única verdad es la verdad.

jueves, 2 de junio de 2011

Calambres en el alma .

Sos el peligro en cualquier lugar, el humo de cualquier cigarrillo, cualquier miedo que nos desdibuja. Pero somos humanos, desgraciadamente humanos, felizmente humanos. 




Y vemos los cuerpos blancos retorcidos, hundiéndose en las cenizas de sus cabezas, posados en el centro del plato. Uno de ellos encendido, soberbio suelta su silenciosa palabra. Palabra que se eleva en línea irregular que se va estirando, se va desgarrando. Palabra que se va desvaneciendo en un tiempo impensado, en la introducción del mientras tanto de una noche para palabra que se pierde, se desmiga, se deshilacha, víctima de una gravedad diferente (probablemente literaria) perseguida por estos ojos que son inevitablemente los de la noche, palabra que ha sido corrompida por este suave y cúbico aire de solitarios que no se dejan solos, hasta desaparecer. Casi exactamente como Jude y Sofía, en los viejos buenos tiempos sin tiempo.



domingo, 29 de mayo de 2011

Cadáver Exquisito .

Cuántos secretos que se van deshilachando sin importancia. Y sin importancia.


Esto de vivir de esperanzas ciegas es una cagada. 








Y sí. Tenés razón si pensás que nunca lo intenté de verdad.